Adentrándonos en la Palabra

Adentrándonos en la Palabra

Domingo 5 de Abril 2020

Domingo de Ramos – Ciclo A

Sigamos a Jesús en su camino de crucificado para humanizar la vida

Solo humanizamos la vida, la nuestra y la de los demás, acompañándonos en el camino del crucificado. En este camino muchas veces nuestra fidelidad se debilita y necesitamos de la presencia de los demás: nos dormimos y despertamos, negamos y somos inconstantes, vendemos y traicionamos; a pesar de esto el Señor siempre está humanizando nuestra vida con su entrega.

Isaías 50,4-7; Salmo 21; Filipenses 2,6-11 y 26, 14-27, 66.

Lo que nos hace cristianos es seguir a Jesús. ¡Sin más esa es la clave! Este seguimiento a Jesús no es algo teórico o abstracto. Significa seguir sus pasos, comprometernos como él a “humanizar la vida”, continuando la propuesta del 5to domingo de cuaresma, y vivir así contribuyendo a que, poco a poco, se vaya haciendo realidad su proyecto de un mundo donde reine Dios y su justicia.

Los evangelistas han conservado la invitación de Jesús a sus discípulos, una invitación que continua siendo perturbadora: “Si alguno quiere venir detrás de mí… cargue sobre las espaldas su cruz y sígame”. Jesús no los engaña, si lo siguen de verdad, tendrán que compartir su destino y ese mismo final, será la mejor prueba de que su seguimiento es fiel. Seguir a Jesús es una tarea apasionante: es difícil imaginar una vida más digna y noble. Pero para seguir a Jesús, es importante comprometernos en hacer un mundo más justo y más humano, y ayudar a convertir nuestras comunidades en una Iglesia más fiel a Jesús y más coherente con el evangelio.

El acento no está en padecer más o menos ese seguimiento, sino entregar la vida por un mundo más digno y por una Iglesia más evangélica.

La liturgia de la Iglesia en cada Semana Santa nos expone a una pequeña dosis de lectura de la Biblia, señalando que deben leerse dos distintos relatos de la pasión dentro de un breve período. En el domingo de Ramos o de Pasión escuchamos la pasión según san Mateo (año A), Marcos (año B) y Lucas (año C), mientras que el Viernes Santo de cada año escuchamos la pasión según san Juan. ¡“Quienes tengan oídos para oír, entren y escuchen”! … deberían advertir al ingreso de cada parroquia en esta semana que comienza.

Los dos relatos que se leen en un año determinado no ofrecen la misma imagen de la crucifixión de Jesús, tanto en su contenido como en la perspectiva general, por lo tanto nosotros intentaremos en pocas líneas recorrer esa invitación a seguir a Jesús en su camino de crucificado para humanizar la vida, desde la perspectiva de la comunidad de Mateo que leemos este año. Esta opción nos ayudará para todo el 2020, ya que en el ciclo A, este año, leeremos de forma continuada el evangelio mateano.

Mateo en toda su obra desarrolla dos claves que tienen que ver con sus destinatarios directos: una comunidad de judeocristianos que asumió la vida de Jesús el Cristo como proyecto. Estas dos claves o formas de ver contagian toda la vida de Jesús narrada y reflexionada en su Evangelio.

Por un lado, Jesús de Nazaret es realmente el Mesías prometido en el AT. Jesús es el Pastor de Israel, que va acompañar a su pueblo, y que sufrirá la herida de Dios, en una referencia clara al texto de Is 53,4 (ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido); pero también es el Hijo de hombre exaltado, que establece su reino para siempre a partir de su resurrección.

Mateo quiere mostrar cómo a lo largo de la pasión de Jesús no sucede nada de manera imprevista, por el contrario Él es en todo momento Señor que conoce su hora como cumplimiento de las Escrituras en todo el Evangelio: 1,22; 2,15; 8,17; 12,17; 21,4; 27,9. Jesús viene a realizar todas las esperanzas del pueblo. Esta hora es una entrega voluntaria de Jesús para el perdón de los pecados. Es tan insistente la palabra “entrega” en el relato de la pasión de Mateo, 14 veces, que no podemos concluir otra cosa, que ¡Jesús cumple con la espera de su pueblo entregando su vida!

Aquí podemos hacer una primera reflexión que nos ayude a escuchar el texto este domingo; estamos todos invitados al seguimiento de Jesús cargando nuestra cruz, esta decisión de seguirlo no es otra cosa que comprometernos “entregando nuestra vida”, para hacer más humana la vida en el medio que vivimos, trabajamos y en dónde intentamos construir una sociedad más justa y evangélica, como decíamos más arriba.

Ahora bien, la segunda clave se presenta como el reverso oscuro de este hecho y lo forma la incomprensión de los judíos, principalmente de sus dirigentes, que negaron la fe en ese Mesías y le clavaron en la cruz: 27,24ss; 62-66; 28,11-15. Esta dureza en la incomprensión está gráficamente presentada en la exposición de la Parábola del Sembrador y en su explicación posterior: si alguien escucha la palabra del reino y no la entiende, le será arrebatada; si alguien la oye y la entiende, da fruto (13,19-23).

Los discípulos se colocan también en esta línea cuando no pueden aceptar en 26,31 este tipo de Mesías: se escandalizarán de mí, con lo cual el escándalo – incomprensión llega al extremo: la invitación a velar en el oración del huerto de los Olivos, en la cual insistentemente Jesús les dice a sus amigos: quédense y velen conmigo (esta palabra solamente en el cap. 26 aparece 11 veces), expresando la necesidad del consuelo y de la compañía. Esta necesidad viene respondida por ellos mismos con un dormirse y dejarlo solo. En Mateo Jesús es el Mesías sufriente que permanece solo frente al nuevo pueblo de Dios que quiere fundar, la Iglesia.

Una Iglesia que se fundamenta en la profesión de fe de Pedro (16,18) de que Jesús es el Cristo, el Mesías; Pedro es la misma piedra angular… donde edificará su Iglesia, que duerme y tiene que ser despertado, que promete y niega; es un invitado destacado a velar y orar para no caer en la tentación (Mt hace una referencia explícita de Pedro a diferencia de los otros evangelistas, sin nombrar a los otros discípulos, en una clara confirmación de su primado sobre los demás) y duerme y cae en tentación. La comunidad eclesial vive esta incertidumbre en su seguimiento a Jesús.

Mateo siguiendo su teología eclesial, intenta motivar a la comunidad a permanecer fieles al plan de Dios, con una clara conciencia de ser su nuevo pueblo; una Iglesia que por el momento sigue amenazada por la tentación de sentirse el “único pueblo” superior a otros, frente a la cual la oración comunitaria, que es consuelo y compañía, es el único camino para superarla. Sólo desde esta comprensión podremos construir entre todos una Iglesia fraterna y solidaria, que acompaña el dolor de su pueblo y se compromete a ser más evangélica.