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Aprendiendo a meditar en San Pedro

En mayo, se realizó el curso teórico-práctico de Introducción a la Meditación, organizado por la Fundación Elmina Paz Gallo. La Hermana Alejandra Elbaba coordinó y dictó la actividad, que reunió a más de 20 participantes en la Casa de Encuentros de San Pedro de Colalao (Tucumán). Noelia Petrelli y Guadalupe Medici, dos de las personas que asistieron, comparten cómo fue su experiencia.

¿Qué fue lo que más te gustó o llamó la atención de lo trabajado y experimentado en el retiro? ¿Por qué?

NOELIA: Una de las cosas que más disfruté fue el silencio, y al mismo tiempo fue una experiencia nueva, si bien ya había tenido otros espacios de este tipo. En este caso particular, con tanta gente y tan diversa, sobre todo al momento de compartir las comidas, no solo el hecho de no hablar, sino la atención que debíamos tener los unos a otros, que quienes nos»servían» debían alcanzarnos primero los utensilios, después la comida, y bebida, etc, comenzando un «pasamanos» para»autoservirnos», esperar a que todos estemos con el plato servido, para recién comenzar todos juntos a compartir… En realidad puede que le dé tanta importancia porque implicaba estar atento al otro y por lo gral, de lunes a viernes almuerzo sola en el trabajo, y en casa siempre pasa que empezamos sin esperar al que sirve, y más de una vez el que sirve termina comiendo en la sobremesa del resto. En el retiro todo llevaba a estar siempre atentos: en las comidas, en los momentos de «zazen» (sentadas en la sala de meditación) para mantener la postura adecuada que permita concentrarse, y en los «trabajos» que teníamos a la mañana. Por lo general actuamos de manera automática en el día a día, muchas veces sin mirarnos al hablar. Ese fin de semana ejercitamos todos los otros sentidos, y nos comunicamos a través del cuerpo: con un gesto o una mirada eran suficientes para entendernos.

GUADALUPE: La meditación, poder entrar en un espacio que sea “sagrado”, destinado a eso, al encuentro con uno mismo. Y además, que sea grupal. Porque tiene ese doble sentido de que uno medita para conocerse uno mismo, entrar en cuestiones que uno tiene que resolver solo y que, a la vez, se haga en grupo. Es como si esa energía se potenciara; se contagiara ese sentir. Entonces lo que más me llamó la atención, además de aprender la técnica, fue hacerlo de forma grupal.

De lo que aprendiste y practicaste en el retiro, ¿qué es lo que más te sirve para tu vida cotidiana? ¿Qué es lo que estás poniendo o pondrías en práctica a partir de lo vivido?

NOELIA: Sin dudas, lo que más me sirve a diario de lo aprendido es el tema de la respiración, sentir la respiración y hacerlo sobre todo para mantener la calma en momentos complicados o estresantes, cómo por ejemplo al tener que hacer un trámite y esperar horas a ser atendido. Es una forma de parar, » volver a mí misma» poner las fuerzas en lo que importa y seguir.  

GUADALUPE: Lo que más me sirve para la vida cotidiana es poder tener un espacio durante el día para hacer una pausa, una introspección; conocerme, saber cómo estoy, definir algunos aspectos. Uno siempre pospone ese espacio íntimo en el que se se dedica a uno mismo. Y lo estoy poniendo en práctica, por lo menos dos veces a la semana trato de cerrar la puerta y ponerme en posición para hacer ese paréntesis durante el día y dedicarme a ver cómo estoy, cómo me siento; y uno resuelve cosas en ese momento, se entiende, se perdona. Es muy interesante para poder estar más tranquilo con uno mismo.

Ver imágenes haciendo click en el siguiente enlace:
Flickr | Galería de imágenes | Curso de Introducción a la Meditación Zen

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