Oyentes de la Palabra

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LA PALABRA DE DIOS EN EL III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Somos invitados a ηκολουθησαν, “a seguirlo”. El verbo ἀκολουθέω significa literalmente “seguir atrás” del que camina adelante, llenarse del polvo de sus pies… todo lo que camina el “maestro” se adhiere a la vida de sus discípulos. Por lo tanto la elección pasa a ser un seguimiento de la cotidianidad de quién se sigue. Esta invitación de realiza en un espacio concreto… en la Galilea: lugar de los “gentiles”, lugar de tinieblas pero al mismo tiempo… lugar donde se ve una gran luz. ¿Cuál es nuestra Galilea personal y comunitaria? ¡Allí solamente podremos ver la gran luz que ilumina nuestras tinieblas!

Isaías 8,23b-9,3; Salmo 26; I de Corintios 1,10-13.17 y Mateo 4,12-23.

El evangelio de este domingo nos presenta una de las tantas narraciones vocacionales que están presentes en la Biblia. Es un género literario que tiene una estructura básica, en el cual lo primero que se indica es la condición de vida de la persona interpelada por Dios, después sigue la llamada expresada con palabras o acciones simbólicas y finalmente se tiene el seguimiento que conlleva el abandono de la actividad anteriormente presentada. A partir de este proceso quisiéramos entresacar algunas claves que son propias del evangelio de Mateo, por lo tanto él las deja impresas en este relato y que hacen eco en la primera y segunda lectura.

Veamos tres claves. La primera de ellas nace de los verbos que transitan toda la perícopa. Jesús pasa por allí, ve a los hombres en su trabajo y se dirige a ellos en lenguaje imperativo. El andar, ver, hablar, oír, venir, las funciones elementales de la actividad humana, determinan el contexto del evangelio. Y si así habla, así presentará la vocación de los primeros discípulos de Jesús. Jesús los ve en su cotidianidad, en su lugar de trabajo, en sus lugares de vida; sabemos que los pescadores de la época pasaban día y noche ocupados en sus redes, y es allí donde Jesús los ve y los convoca.

Es muy gráfico además como el escritor bíblico quiere acentuar este mensaje; ya en el segundo grupo de llamados, el de Santiago y Juan, el contexto no sólo es el día a día sino en medio de su familia, hasta es nombrado su padre, Zebedeo (sabemos que en el texto bíblico lo que está escrito tiene una significación con el relato, quiere resaltar la presencia del padre no solo haciendo referencia a él sino además nombrándolo). Por lo tanto el autor quiere destacar que la elección al seguimiento tiene que ver con lo que cada uno es y es desde allí donde somos invitados a ηκολουθησαν… a seguirlo. Este verbo significa literalmente “seguir atrás” del que camina adelante, llenarse del polvo de sus pies, todo lo que camina el “maestro” se adhiere a la vida de sus discípulos. Por lo tanto la elección pasa a ser un seguimiento de la cotidianidad de a quién se sigue.

La otra clave que nos parece muy clara es que esta elección al seguimiento de Jesús por el reino no es individual: Jesús elije a los suyos de dos en dos. Podemos decir que en toda elección está impresa la comunidad, la misión junto a otros, y la premisa de que somos llamados a predicar el reino de Dios en comunidad. El reino de Dios necesita de hermanos porque caminamos juntos tras el Maestro. Y aquí la segunda lectura nos puede ayudar a profundizar esta clave. Así como hoy en día reconocemos cuando algunos de nosotros u otros seguimos no a Jesús, y su reino, sino a tal o cual forma litúrgica o a tal o cual sacerdote o animador de una comunidad, “los de Cloe” en la iglesia de Corinto también veían con claridad que había grupos que más que ηκολουθησαν a Cristo, ¡seguían las ideas de otros! La unidad se da, en Palabras de Pablo, en un mismo sentir y pensar que es el evangelio de Cristo: su cruz y resurrección… porque así como ni Pablo, ni Apolo, ni Cefas (Pedro) se crucificaron por la comunidad de Corinto… en nuestras comunidades solo es Cristo quién recrea cotidianamente su misterio de salvación en cada uno de nosotros.

Por último detengamos nuestra mirada en el espacio en el cual Jesús convoca a los suyos. Esta invitación de realiza en un espacio concreto… en la Galilea: lugar de los “gentiles”, lugar de tinieblas pero al mismo tiempo… lugar donde se ve una gran luz. Tanto la primera lectura como el evangelio, que es una cita del texto de Isaías, ponen la mirada allí. La elección y la invitación al seguimiento de Jesús se dan en este espacio. La Galilea es por antonomasia el lugar geográfico rechazado, donde habitan aquellos que no pudieron mantenerse fieles al proyecto del Señor… podemos recordar la frase de Natanael que dice acerca de Nazaret ¿“puede salir algo bueno de Nazaret”? (Nazaret se encuentra en la región de la Galilea). Allí, y no en otro lugar, es donde Dios se hace cotidiano y nos invita a encontrarlo siguiéndolo en nuestra vida… ¿Cuál es nuestra Galilea personal y comunitaria? ¡Allí solamente podremos ver la gran luz que ilumina nuestras tinieblas!

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