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5° SEMINARIO DE JUSTICIA Y PAZ DE LA FAMILIA DOMINICANA DEL CONO SUR

26° ENCUENTRO DE JUSTICIA Y PAZ DE LA FAMILIA DOMINICANA DEL BRASIL “Yo siempre sueño que una cosa genera, nunca nada está muerto. Lo que no parece vivo, fertiliza. Lo que parece estático, espera” (Adélia Padro)» Bajo el cielo de Brasilia y el trazo del arquitecto, llegamos de diez diferentes países para el 5° Seminario […]

26° ENCUENTRO DE JUSTICIA Y PAZ DE LA FAMILIA DOMINICANA DEL BRASIL

“Yo siempre sueño que una cosa genera, nunca nada está muerto. Lo que no parece vivo, fertiliza. Lo que parece estático, espera” (Adélia Padro)»

Bajo el cielo de Brasilia y el trazo del arquitecto, llegamos de diez diferentes países para el 5° Seminario de Justicia y Paz del Cono Sur y el 26° Encuentro de Justicia y Paz de la Familia Dominicana del Brasil. Éramos 100 participantes y con nuestras maletas, simbolizamos la prerrogativa de ir y venir, el afecto y el amor por la justicia y paz que fundamentan la posibilidad de los encuentros. Espíritu predicador, peregrino, evangélico, apostólico. Hay barreras, todavía, que continúan separando personas: morimos contra 65 muros alrededor del mundo y en tantas cercas que nos impiden de vivir y de amar. Somos refugiados en busca de tierra, apátridas reivindicando derechos. Huyendo del infierno de las guerras, del hambre y del desespero, morimos en la travesía. Prohibidos de andar somos impedidos de habitar y de vivir. Somos la humanidad entera.
Con Pablo Romo, nuestro hermano de México, hicimos memoria emocionada de hermanos y hermanas que lucharon contra los muros y las cercas a lo largo de los 800 años de la Familia Dominicana. Formamos el álbum de nuestra familia y recordamos sus textos, pretextos, contextos. Por ellos y ellas, somos convocados a la solidaridad. Hombres y mujeres –frailes, hermanas, laicos y laicas que, desde Domingo, siguen luchando por los derechos humanos, por la justicia y la paz. Movidos por la misericordia, por la audacia y por una radical sensibilidad con los dolores del pueblo; e inspirados por la verdad evangélica que torna posible ver a Dios en los pobres, ellos y ellas nos convocan al coraje de resignificar nuestras prácticas, alterar las herramientas hermenéuticas y cambiar el lugar teológico desde donde hablamos y actuamos. Nutridos en las utopías, marcados por la lucidez, por la mística enraizada y por una metodología de compasión que promueve la horizontalidad de las relaciones humanas, somos desafiados a construir también hoy aquel otro mundo posible que nuestros precursores ya iniciaron.
Con Thomaz Jensen, del Brasil, reflexionamos sobre la realidad de nuestros países, comprendiendo las macro-decisiones y las estrategias político-económicas que fundan nuestros horizontes particulares. Identificamos los principales desafíos de nuestros países, cuáles son nuestros enemigos (los internos y los externos) y cómo estamos actuando en esas realidades. La concentración de la tierra, el agronegocio, la exploración y la destrucción ambiental, el tráfico de personas, las migraciones, el narcotráfico, la violencia y la crisis de la democracia y de los sistemas de garantías de derechos humanos, son algunos de nuestros principales problemas político-sociales, delante de los cuales identificamos el desafío de potencializar nuestra articulación en cuanto familia dominicana. Delante de tantos desafíos, identificamos en el Papa Francisco un organizador de esperanzas que, por sus prácticas, viene sirviendo de inspiración y de entusiasmo. Con él, podemos vislumbrar señales de esperanza alrededor del mundo en innúmeras alternativas de acción en defensa de la vida.
A partir de la memoria y del desafío en torno a la lucha por los derechos humanos nosotros nuestros países (Chile, Argentina, Paraguay Uruguay y Brasil) y envueltos en los temas de la educación, de la tierra, de la migración, de la mujer y de las relaciones de género, convocamos a toda la familia dominicana para participar y fortalecer los procesos de lucha de nuestros pueblos, articulados en la Rede Eclesial Pan-Amazónica, en los movimientos populares, en las entidades no gubernamentales, en redes de intercambio, compartir informaciones y experiencias, en proyectos de formación y educación, en apoyo y divulgación de la Agenda Latinoamericana Mundial.
Seguimos viajando de las manos. Siendo muchos, vencemos aquellos muros. Nos envolvemos en las actividades de los 800 años de la Familia Dominicana y sugerimos al equipo organizador la inserción de temáticas emergentes y mayor participación de laicos y de las hermanas y convocamos a todos/as para hacer de este un momento de renovación de nuestros compromisos con la justicia, la paz y los derechos humanos.

Flickr | Galería de Imágenes | Brasil 2015

Brasilia, 03 a 06 de septiembre de 2015.
Familia Dominicana del Cono Sur