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Aniversario de la muerte de Nuestro Padre Santo Domingo

Un día para recordar El viernes 6 de agosto de 1221, fiesta de la Transfiguración del Señor, rodeado de sus hijos, ante la sospecha, que le sugirieron, de que quisieran llevar a otra parte su cuerpo, dijo: «Quiero ser enterrado bajo los pies de mis hermanos”. Y viéndoles a todos llorar, añadía: «No lloréis, yo […]

Un día para recordar

El viernes 6 de agosto de 1221, fiesta de la Transfiguración del Señor, rodeado de sus hijos, ante la sospecha, que le sugirieron, de que quisieran llevar a otra parte su cuerpo, dijo: «Quiero ser enterrado bajo los pies de mis hermanos”. Y viéndoles a todos llorar, añadía: «No lloréis, yo os seré más útil y os alcanzaré mayores gracias después de mi muerte». Y ante una súplica del prior levantó las manos al cielo, diciendo: «Padre Santo, bien sabes que con todo mi corazón he procurado siempre hacer tu voluntad. He guardado y conservado a los que me diste. A Ti te los encomiendo: Consérvalos, guardalos». Y volviéndose a la comunidad, preparada para rezar las preces por los agonizantes, les dijo: «Comenzad». Y, al oír: «Venid en su aentregó su último suspiro. Su buen amigo, el cardenal Hugolino, que se encontraba por aquellos días en Bolonia, presidió personalmente el oficio de sepultura en presencia de muchas personas que estaban convencidas de la santidad de vida del “Padre de los Predicadores”. Fue también el cardenal Hugolino quien, más tarde, siendo papa le canonizó (1234).
Que la memoria de Domingo en este día, nos anime a ser predicadores de la gracia.