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Día Internacional de Reflexión sobre la Trata de Personas

El 1 de octubre de 2000, el Papa San Juan Pablo II canonizaba a Josefina Bakhita, declarando el 8 de Febrero, día de su fallecimiento, la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas.

Santa Josefina Bakhita es de origen sudanés y ha sufrido la esclavitud, como millones de personas en los continentes colonizados, sobre todo en el continente africano.

La Trata y el Tráfico de personas es la esclavitud de siglo XXI.  El Papa Francisco afirma es una llaga en el Cuerpo de Cristo, por eso hace una invitación a que nos sumemos como Iglesia junto a las personas de buena voluntad a decir ¡Basta!

La Trata de personas es fundamentalmente el engaño, sobre todo a niños/as, jóvenes y mujeres, siendo la población más vulnerable de la sociedad. El Tráfico de personas está íntimamente ligado al movimiento migratorio, en este caso es el ingreso ilegal de un país a otro y el cobro a un traficante por este pasaje.

Las personas son tratadas como «mercancías» y se insertan en los engranajes de una globalización regida por la especulación financiera y la competencia.  La trata es la punta de un iceberg, porque las causas que provocan este flagelo son múltiples, pero a la vez tienen raíz en una economía salvaje y el individualismo sexista.

Tenemos un compromiso: denunciar todo tipo de esclavitud, discernir nuestras conductas en relación con las personas que tenemos a cargo, escuchar y acoger a quienes sufren soledad, tristeza o se sientan desamparados/as.

 

Ver Talitha Kum: Red Internacional Contra la Trata de Personas

 

 

 

 

Oración a Santa Josefina Bakhita

Santa Josefina Bakhita, reducida a la esclavitud desde niña, has soportado penurias y sufrimientos indescriptibles. Una vez liberada de su esclavitud física, ha encontrado la verdadera redención en el encuentro con Cristo y su Iglesia.

Santa Bakhita, ayuda a todos los que están aprisionados en un estado de esclavitud; intercede ante el Dios de la Misericordia para que se rompan las cadenas de su prisión. Haz que Dios libere aquellos a quienes otros esclavizan.

Conforta a los sobrevivientes de la esclavitud y deja que te vean como un ejemplo de esperanza y de fe. Ayuda a todos los sobrevivientes para que encuentren la curación de sus heridas. Invocamos tus oraciones e intercesiones por aquellos que son esclavos entre nosotros. Amén.

(Papa Francisco, 2018)