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«Los mándalas en la obra de Carl G. Jung». Tesis doctoral de la Hna. Alejandra Elbaba

03/07/2018

Los mándalas en la obra de Carl G. Jung, experiencia y contexto.
Tesis doctoral de la Hna. Alejandra Elbaba. Universidad Pompeu Fabra

“¡Qué maravilloso fue mi viaje! ¿Con qué palabras he de describirte los entreverados senderos por los cuales una buena estrella me guió hacia ti? Queremos agradecerle a la vida que he vivido, agradecerle todas las horas alegres y todas las horas tristes. Alma mía, contigo he de continuar mi viaje”.
G. Jung, El libro rojo

Gracias a la publicación, en 2009, de El Libro Rojo, de Carl G. Jung, podemos tener acceso al material que, según él mismo lo atestigua, significó el culmen, el motivo y la explicación de toda su obra posterior: sus visiones entre los años 1913 y 1917, autoanalizadas, elaboradas y plasmadas en imágenes textuales y plásticas.

Mi encuentro con El libro rojo tuvo lugar en el curso Imagen y texto, del Master en Estudios comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento, impartido por la Dra. Victoria Cirlot. Desde el principio tuve la impresión que más que leerlo, a este Libro había que “entrar” con los pies desnudos, porque era, cuando menos, una tierra extraña y la puerta de entrada fue la serie de 18 mándalas pintados por Jung, en el centro del libro. Poco a poco me fui internando en la investigación, y por lo tanto la comprensión, de este símbolo de la transformación individual y colectiva que se convierte en guía hacia el Centro.

Se puede pensar El libro rojo, como un extraordinario viaje de transformación, lo cual nos pone en el camino del mándala a la manera que lo comprendió el psiquiatra suizo: el mándala “es” transformación. El libro rojo no es sólo el germen de los logros magistrales de Jung, como la teoría de los arquetipos, la realidad de la vida psíquica, la función trascendente, la imaginación activa, la importancia de la alquimia y el proceso de individuación, sino también la relación entre el orden y el desorden que implica la obra creativa como expresión de la imaginación creadora. Jung comprobó en él y en sus pacientes que el individuo necesita, tanto en los procesos de graves crisis psicológicas como en los de realización de la personalidad, cerrar el círculo o mándala que acoge en su interior el centro, protegido y delimitado por sucesivos cuadrados y círculos, proyección plática de una realidad interior.

La experiencia de transitar el camino hacia el doctorado significó para mí, entre otras cosas, reaprender con humildad a ser discípula, intentando ser dócil a las enseñanzas y orientaciones de la directora de tesis, desde el principio hasta el final. En la profesora Cirlot he podido confirmar que el rigor académico, la creatividad y la generosidad son una excelente y fecunda combinación.

Por último, agradezco una vez más a las Hermanas de la Congregación por haberme contagiado el amor al estudio y la contemplación y por haber confiado en mí, apoyando este proyecto. Especialmente a mis hermanas de Casa Madre, quienes con su paciencia, su generosidad y acompañamiento constante fueron un importante estímulo para llegar hasta aquí.

Hna. Alejandra Elbaba