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Maestro Eckhart

Eckhart de Hochheim (Turingia, c. 1260 – c. 1328), más conocido como Maestro Eckhart (en alemán: Meister Eckhart) fue un dominico alemán, conocido por su obra como teólogo y filósofo y por sus escritos que dieron forma a una especie de misticismo especulativo, que más tarde sería conocido como mística renana. Es llamado Meister en reconocimiento a los títulos académicos obtenidos durante su estancia en la Universidad de París. Fue maestro de teología en París en diversos períodos y ocupó varios cargos de gobierno en su Orden, mostrándose especialmente eficiente en su asistencia espiritual a la rama femenina dominica.

Fue el primer teólogo de la Universidad de París en ser sometido a un proceso por sospecha de herejía. Condenadas algunas proposiciones de su obra por Juan XXII, fue rehabilitado por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1992.

Entró muy joven a la Orden de Predicadores en Erfurt. Se cree que luego se trasladó al studium generale de Colonia donde se familiarizó con los escritos del Pseudo Dionisio y los comentarios de san Alberto Magno. Obtuvo el grado de bachiller en teología en la Universidad de París durante el bienio 1292-1293. De ese período data, como para cualquier estudiante que quisiera obtener el título de lector sententiarum, un comentario suyo a las Sentencias de Pedro Lombardo.

Fue elegido prior en Erfurt, y vicario provincial de Turingia en 1294. En 1300 se convirtió en profesor de teología en la Universidad de París, allí debatió contra las ideas de Duns Scoto y de Gonzalo de Balboa. En 1303, tras obtener el título de magister sacrae theologiae, fue expulsado del reino por Felipe el Hermoso, probablemente por haberse negado a promover un concilio contra Bonifacio VIII.

Los religiosos de la nueva provincia de Sajonia lo eligieron provincial en 1304, cargo que ocupó hasta 1311. Ese período lo dedicó a visitar los conventos de la Orden moviéndose por toda la extensa provincia. De esos años es la única carta que se conserva de Eckhart: se trata de un escrito del 11 de septiembre de 1305 dirigido al senado de la ciudad de Gotinga donde les asegura que los dominicos no ampliarán la extensión de sus posesiones en la zona. En 1310, la provincia de Teutonia lo eligió su provincial, pero el capítulo general de Nápoles del año 1311 rechazó el nombramiento. Ese año volvió a París para seguir enseñando y comentando la Biblia. Solo Tomás de Aquino había ejercido dos veces como magister en París, cosa que da cuenta de la fama de la que gozaba Eckhart entre sus correligionarios. Desde 1314 se le confió la atención de la rama femenina de la Orden como vicario general. Allí se familiarizó con las corrientes de misticismo que se habían desarrollado en Alemania por aquel entonces y se dedicó intensamente a la predicación. En 1314 fue como director del studium generale a Estrasburgo y desde 1324 del studium de Colonia.

Colonia fue objeto de la visita de un legado pontificio, Nicolás de Estrasburgo, durante la cual algunos dominicos acusaron a Eckhart de sostener tesis heréticas. Se llevó a cabo una investigación, requerida por el capítulo general dominico de 1325, que concluyó afirmando la inocencia del maestro. Pero el arzobispo de Colonia, Enrique II de Virnenburg, que llevaba adelante una campaña contra las beguinas y contra los Hermanos del libre espíritu, no contento con la investigación inició otra, tras una nueva denuncia por parte de otros dos dominicos, Ermanno de Summo y Guillermo de Nidecken. En 1326, la comisión dedicada al estudio de su doctrina, formada por un padre dominico y un canónigo de la catedral de Colonia, manifestó que encontraba sospechosas de herejía 49 proposiciones presentes en la obra Liber benedictus de Eckhart. Este se defendió indicando que varias de ellas no correspondían a su pensamiento, explicando su postura sobre las restantes y excusándose del énfasis dado a algunas expresiones que podían ser malinterpretadas.

Eckhart de Hochheim fue uno de los más influyentes teólogos del Medievo, pese a la fama de heterodoxia de sus obras, en las cuales la influencia neoplatónica es tangible.

Se conservan obras de Eckhart escritas en latín y en alemán, aunque ningún autógrafo.

Las obras en latín son de carácter especulativo y destinadas a la enseñanza. Se cuentan entre ellas el Tratado sobre la oración dominical, los Comentarios a los libros de las Sentencias y las Quaestiones parisienses. A estos hay que añadir 58 sermones y fragmentos dispersos en obras de otros autores que lo citan.

Su obra en alemán contribuyó a formular una lengua propia para tratar temas filosóficos o teológicos, cosa que le granjeó el título de «creador de la prosa alemana».

El siglo XX vio primero nuevas ediciones de sus obras, no ya con la preocupación de fijar el texto, sino de divulgarlo. En 1903 la edición de una antología de escritos de Eckhart, realizada por Hermann Büttner, tuvo un gran éxito, aun cuando lo presenta como un heterodoxo católico y un espíritu libre que supo oponer una «religión verdadera» a la eclesiástica. Esto propició una explosión de estudios sobre Eckhart y su utilización incluso por parte de la ideología nazi a manos de Rosenberg: el desapego y la nobleza de espíritu, según este ideólogo y criminal, eran los valores del germanismo. Era considerado el «apóstol de los alemanes» y sus escritos, la «Biblia germana». Incluso se llegó a pensar en la creación de una iglesia nacional germana, la Ekkehartmensch. Tras la Segunda Guerra Mundial el interés por Eckhart se trasladó al ámbito filosófico, sobre todo cuando Heidegger afirmó que mientras meditaba en el ser, leyó frecuentemente los escritos del maestro dominico.

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