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San Francisco Coll

San Francisco Coll y Guitart (Gombren, Gerona, 18 de mayo de 1812 – Vich, Barcelona, 2 de abril de 1875) fue un sacerdote español profeso de la Orden de Predicadores y fundador de la Congregación de Hermanas Dominicas de la Anunciata, reconocido como santo por la Iglesia Católica el 11 de octubre de 2009.

Francisco Coll termina el año de teología en el seminario de Vich y es ordenado sacerdote el 28 de mayo de 1836 en Solsona por el ObispoJuan José de Tejada Sáenz, con la licencia de su prior provincial dominicano, y con título de pobreza como corresponde a un religioso de votos solemnes. A partir de este momento el Padre Francisco Coll se dedica intensamente a la labor de la predicación, la catequesis, la recristianización. Para realizar el ministerio de la predicación prefería el trabajo en equipo por ser el fruto más copioso. Colaboró en la «Hermandad apostólica» que puso en marcha San Antonio María Claret.

Fue nombrado por la Santa Sede Misionero Apostólico. También predicó en colaboración con Padres jesuitas, dominicos, agustinos, sacerdotes diocesanos, En el equipo había también colaboradores seglares.

El Padre Francisco que iba de un pueblo a otro sembrando generosamente la Palabra de Dios, en una vida de total entrega al Evangelio, de todos es admirado y estimado por su ardiente celo, su talante espiritual y su doctrina: «Dios nos dé muchos hombres pollos como el Padre Coll. y nos volverá la paz que tanto necesitamos».

A partir de 1850 el P. Coll fue nombrado por sus superiores dominicos, Director de la Tercera Orden Dominicana en Cataluña. En Vich ejerció mucha influencia en la renovación y promoción de nuevas formas de vida religiosa, especialmente dominicana.

La actividad apostólica misionera le hizo sentir la necesidad de evangelización permanente. Vio que su predicación encendía la llama de la fe y de la vida cristiana en el corazón de la gente, pero ¿qué sucedía después cuando se alejaba de los pueblos? Atento al Espíritu, fue atisbando la respuesta a sus interrogantes. Decidido a realizar su proyecto, con el consentimiento del Obispo de Vich y del Superior de la Orden, se une a siete jóvenes vocacionadas y el día 15 de agosto de 1856 nace la Congregación de Hermanas Dominicas de la Anunciata. A las Terciarias Dominicas de la Anunciata les confiaba la misión que es de toda la Orden:

«Anunciar el nombre de Jesucristo Salvador; predicando la verdadera doctrina, en los poblados grandes y pequeños, con la palabra y el ejemplo.»

Su actividad evangelizadora incluía una gran entrega al sacramento de la Reconciliación, un énfasis destacado en la Eucaristía y una insistencia constante en la oración.

Francisco fundó la congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, con el fin de dar una educación integral a niños y jóvenes, de modo que pudieran ir descubriendo la riqueza insondable que es Cristo, ese amigo fiel que nunca nos abandona ni se cansa de estar a nuestro lado, animando nuestra esperanza con su Palabra de vida…»

El día 11 de octubre de 2009, en una ceremonia en la Basílica de San Pedro, fue proclamado santo.