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Día de Elmina: Colegio La Asunción

La comunidad educativa y religiosa del colegio La Asunción (Santiago del Estero) celebró el Día de Madre Elmina con diferentes momentos que permitieron hacer memoria de su vida, recordarla y agradecer por el camino que ella empezó y que hoy continuamos.

En este sentido, en los tres niveles educativos se rezó la novena a Madre Elmina que permitió a toda la comunidad ir preparando el corazón para celebrar el día de Madre Elmina, donde cada nivel organizó diferentes momentos para vivir el 10 de septiembre, fecha tan significativa para todos los que continuamos lo que ella empezó. 

El Nivel Inicial recibió a las familias que se acercaron en diferentes días según las salas para rezar la novena. También, celebraron el día de Madre Elmina con un momento solidario donde recibieron la visita de niñas y niños del Jardín “Nubecitas”, con el que compartieron una jornada diferente impregnada de alegría y solidaridad en la que los estudiantes del colegio donaron juguetes que fueron destinados para dicha institución. 

En el nivel Primario y Secundario, celebraron el natalicio de Madre Elmina recordándola como un ejemplo de entrega y generosidad ante las realidades de su tiempo. Así, se vivió un momento de celebración poniendo en oración lo trabajado en encuentros previos, en diversos espacios escolares. Un momento de cercanía con Dios y con los demás a través de nuestro carisma dominicano.

Por último, el sábado 10 se desarrolló el encuentro comunitario “Celebrando nuestro compromiso con la educación junto a Madre Elmina” que congregó al personal del colegio con la finalidad de generar un espacio de encuentro para confraternizar, reflexionar y continuar transitando el trimestre dominicano, y para recuperar y revalorizar la identidad como personal del colegio La Asunción.

Este encuentro brindó diferentes espacios de bienestar con talleres simultáneos en los que por medio de la música, la danza, juegos tradicionales y el arte, el personal del colegio se vinculó y compartió un momento diferente. 

También se realizó una meditación guiada para luego continuar con la construcción de una manta comunitaria en la que cada uno pudo escribir los dones que tiene y aporta a la institución. Así, la manta fue tomando forma con cada retazo que enunciaba los dones que cada uno aporta y necesita. Esto que ayudó a pensar que todos somos parte de la historia de los demás y los otros parte de la nuestra, que nos construimos mutuamente y que por eso, nuestro paso por la institución no es casual, no es azaroso y siempre deja huellas.