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Diplomado en Protección de Menores: Experiencia Hna. Alejandra

La Hermana Alejandra Elbaba nos comparte la experiencia de cinco meses que acaba de concluir en el Diplomado en Protección de Menores en Roma:

«El “Diplomado en Protección de Menores” de la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, es una propuesta desafiante a todos los miembros de la Iglesia Católica y los hombres y mujeres del mundo. Se trata de “afrontar” un fenómeno intolerable, “formarse” con y más allá de lo académico, y “comprometerse” como opción existencial, en la prevención y protección de los abusos a niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables.

La propuesta es interdisciplinar: desde la psicología, necesitamos comprender mejor a la persona en su intimidad y relacionalidad; desde una nueva eclesiología, mirar la sinodalidad y la ministerialidad como ingredientes imprescindibles de la comunidad; desde el derecho canónico, comprender la ley que protege y es para la vida; debemos valorar la diversidad humana e intercultural ayudados por la antropología; necesitamos desmontar imaginarios religiosos nocivos, con la teología y recrear, vivir y compartir una “espiritualidad” trinitaria liberadora, agápica, comunitaria y ecointegradora, la “espiritualidad del cuidado”. 

En un itinerario intensivo de cinco meses, se fue conjugando el estudio personal, los debates grupales interculturales e intervocacionales, los aportes de peritos, la oración, la reflexión y la contemplación del Dios misericordioso que nos sale al encuentro en su Palabra y en nuestros hermanos y hermanas más humillados, con el objetivo de fortalecer nuestras competencias integrales que nos ayuden a “hacer lo adecuado de manera adecuada” y a comprometernos con la misión del apostolado de la prevención y la protección de menores y personas vulnerables.

Agradezco a la Confederación Latinomericana y Caribeña de Religiosos/as (CLAR) y a la Conferencia Argentina de religiosas y religiosos por apoyarme económicamente en este desafío y a nuestra Congregación por el envío, la generosidad y la posibilidad.»

 La Hermana Alejandra y Miguel Matute, un compañero laico comprometido de España, comparten el itinerario espiritual que recorrieron en el diplomado. El Buen Samaritano los ayudó a simbolizar lo que les resultaba difícil poner en palabras:

Leer «Saliendo de nuestro Jerusalén»

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