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La Palabra del Domingo: Fiesta de la Sagrada Familia Eclesiástico 3, 2-6.12-14; Colosenses 3, 12-21; Lucas 2, 22-40

Abrazo-bendición, acción de gracias-anuncio, gestos que envuelven el encuentro con el Señor. Adentrándonos a la Palabra: Este primer domingo del tiempo de la navidad nos invita a celebrar el día de la Sagrada Familia. Veamos como los textos nos ayudan a introducirnos en la espiritualidad de esta celebración, animándonos así a bendecir y dar gracias […]

Abrazo-bendición, acción de gracias-anuncio,
gestos que envuelven el encuentro con el Señor.

Adentrándonos a la Palabra:
Este primer domingo del tiempo de la navidad nos invita a celebrar el día de la Sagrada Familia. Veamos como los textos nos ayudan a introducirnos en la espiritualidad de esta celebración, animándonos así a bendecir y dar gracias por todos los contextos cercanos, familiares o no, que permitieron nuestro conocimiento y compromiso con el Señor.
Para esto vamos a centrarnos en una característica propia de este tiempo litúrgico; en Lucas todos los relatos del llamado evangelio de la infancia, contextos y textos de la celebración del nacimiento de Jesús, remarcan la manifestación del Señor en la cotidianidad de sus destinatarios. Recordemos a los pastores en el campo en una noche cualquiera, a Zacarías en el día que le tocaba entrar en el Santuario, a María en su casa, etc. En medio de lo que se espera en la historia de Israel, una mujer que tiene que presentarse luego de sus 40 días de purificación, un niño que debe ser llevado al templo con sus ofrendas para el rescate, una pareja de esposos con su hijo en brazos, es el motivo de la manifestación y proclamación del Señor de la historia. ¿Cómo es posible esto? Porque tanto Simeón como Ana estaban expectantes en sus geografías cotidianas, esperaban los signos que Dios les daría para que puedan reconocer al Mesías.
Lo segundo que podemos rescatar de este hermoso texto son los gestos que despiertan esta actitud de espera de Simeón y Ana. Si nos detenemos en las expresiones, es muy gráfico como se dibuja la escena; Simeón lo toma en sus brazos y bendice al Señor por su presencia, canta ese cántico tan expresivo de la misión del niño en nuestra historia, luz y salvación. Ana por su parte daba gracias a Dios y narraba a todos la presencia del niño en medio de su pueblo. Abrazo-bendición, acción de gracias-anuncio, gestos que envuelven el encuentro con el Señor. Recordemos nuevamente la escena de los pastores, su puesta en marcha para anunciar, el encuentro con el niño y la acción de gracias al Señor.
Por último, quisiéramos terminar con la actitud de los padres del niño. Aquí, tanto María como José, están expectantes y admirados por lo que escuchan acerca del niño. Cómo ¿qué no estaban al tanto? ¡Qué hermoso es pensar que la experiencia del encuentro con el Señor es un proceso en nuestras vidas! No todo está dado, hay que transitar y recorrer un camino de crecimiento, dónde lo fundamental es el encuentro, “el abrazo” (como simbología de la cercanía afectiva y vital con el Señor), la acción de gracias por lo que vamos descubriendo en el camino y el relato a los demás de lo que todo esto produce en cada uno. El texto de Lucas termina dándonos esta lección: El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.
Dios quiera que hoy podamos celebrar la vida de todos aquellos que nos enseñaron a caminar así en la fe; para muchos de nosotros fueron nuestras familias, es por eso que no sólo es la celebración de la familia de Jesús sino también de la nuestra. Que a imagen de la Sagrada Familia, podamos hacer una acción de gracias por todos los que nos invitaron a caminar desde lo más sencillo, hasta soltarnos cuando pudimos dar nuestro sí. ¡Muchas gracias a Dios por ellos!
Hna Mariana Zossi
Licenciada en Sagradas Escrituras
27 de Diciembre 2014