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La Palabra del Domingo: III Domingo de Adviento. Isaías 61, 1-2a. 10-11;Tesalonicenses 5, 16-24;Juan 1, 6-8. 19-28

¡Ser testigo de Aquel que ya está en medio de ustedes y no lo pueden reconocer! Adentrándonos a la Palabra: Este tercer domingo de adviento nos ayuda a continuar caminando hacia el encuentro con Jesús en la próxima navidad. El profeta Isaías nuevamente nos da la clave del AT en esta vuelta del exilio que […]

¡Ser testigo de Aquel que ya está en medio de ustedes y no lo pueden reconocer!

3 domingo

Adentrándonos a la Palabra:

Este tercer domingo de adviento nos ayuda a continuar caminando hacia el encuentro con Jesús en la próxima navidad. El profeta Isaías nuevamente nos da la clave del AT en esta vuelta del exilio que vivió el pueblo de Israel, como imagen de nuestra vuelta hacia el Señor, y el evangelista Juan nos presentará a Juan Bautista desde una perspectiva diferente a la semana pasada, completando así una etapa diferente en este camino.
El texto de Isaías se encuentra en lo que llamamos el trito Isaías, es decir la última parte del libro, con un contexto muy diferente a la semana pasada; el pueblo de Israel ya volvió del exilio y tiene que comenzar ya el proceso de una liberación interior. Para esto el profeta toma una imagen del Pentateuco, EL AÑO JUBILAR, y desde allí invita a todo el pueblo a una liberación y sanación total, anunciada y querida por el mismo Señor. Sabemos que el año de gracia del Señor implica, en la memoria del pueblo de Israel, la liberación de los esclavos, el poder saldar las deudas contraídas, devolver todo aquello que se había adquirido durante los 49 años anteriores, y el descanso de todo el pueblo, la tierra y los animales, no se cultivaba la tierra… todos debían entrar en el descanso de Dios, ¿recuerdan el séptimo día de la creación?… Para un pueblo que regresa de estar prisionero por tanto tiempo y de haber perdido los pilares que daban seguridad a su identidad, un anuncio así suena a una nueva creación y a una posibilidad de vida diferente. Lo interesante de todo este proceso es que se iniciará con una sanación interior… el Señor vendará los corazones heridos… pareciera ser que el Señor en esto es un gran pedagogo, ¡ninguna liberación exterior nace si no se comienza a sanar el corazón!
El evangelista Juan nos acerca el relato en el cual Juan Bautista es presentado más que en su tarea de bautista, en su misión de testigo: él es testigo de la Luz. Lo interesante del relato es cómo se presenta la trama; hay como dos momentos en los cuales Juan Bautista realiza con la gente, que se acerca a él para saber quién, un proceso de discernimiento. En un primer momento él se define con tres proposiciones negativas quién no es, no es el Mesías, no es Elías y no es el Profeta (léase Moisés); es muy sugestivo que defina su verdadera identidad en un principio, para luego pasar al segundo interrogatorio que le permitirá definir su misión. Pero antes de pasar a este segundo momento, nos detengamos en la identidad de Juan. Sabemos por la insistencia de los 4 evangelistas y por el testimonio de Flavio Josefo, historiador judío de la época, que Juan convocaba una gran muchedumbre a orilla del Jordán, esto posibilitaba, que junto con las esperanzas mesiánicas de la época, muchos creyeran que él era alguno de los esperados por las tradiciones de los padres que marcarían ya la presencia inmediata de la liberación total por parte del Señor de la historia. Y aquí Juan tiene la humildad necesaria de “saberse ubicar en el terreno de su propia identidad”, no creerse ni hacerse creer lo que no era.
Desde este “saberse ubicar” Juan puede, en el segundo interrogatorio que le hacen los emisarios de los fariseos, clarificarse primero a él mismo, y luego a la gente, cuál es su misión: ¡ser testigo de Aquel que ya está en medio de ustedes y no lo pueden reconocer! Y aquí nuevamente podemos extraer una enseñanza bien actual para nuestra vida, sólo en la medida que nos sabemos situar desde lo que cada uno es, podremos vivir libremente nuestra misión o servicio en nuestra vida.

Hna Mariana Zossi OP y Grupo de Reflexión Bíblico (Fundación Elmina Paz –Gallo).
13 de Noviembre 2014