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Misión de Semana Santa | La Pampa

04/12/2016

Compartimos dos testimonios de lo vivido en la semana de Misión en La Pampa (Ascochinga, Córdoba).

“Dormí y soñé que la Vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y descubrí que en el servicio se encuentra la alegría”.
Durante la Semana Santa junto al grupo de Pastoral del Colegio, realizamos la misión a La Pampa, Ascochinga. Un lugar hermoso, pero un lugar donde la gente vive una realidad muy diferente. Sufren de pobreza, hambre, violencia de género, discriminación y soledad. Pero aún así, te reciben con la mejor predisposición, brindándote amor y dándote hasta lo que no tienen.
Lo que hicimos en esta misión fue servir, no nos referimos a donar, a lo material, sino a llevarles la Palabra de Dios, darles un abrazo, escuchar a esas personas que realmente la pasan mal.
Ver cómo puedes cambiar la cara de una persona con tan solo darles una palabra de aliento y sonreírles, no tiene precio. Son cosas que te llenan el alma.
Por eso no puedo dejar de invitarlos a que se sumen a esta hermosa experiencia, les aseguro que no se van a arrepentir.
También agradecer en nombre de todos los que fuimos a la misión, a los que colaboraron con donaciones y vendiendo rifas. Valió la pena el trabajo en equipo.
Gracias!

Valentina Maldonado
Ex alumna

Una Semana Santa diferente….
¿En qué entregamos la vida?
Es una pregunta que surgió en la oración del Viernes Santo, al mirar la Cruz y a Aquel que entregó su vida por amor.
Sabemos que no es fácil responder, porque implica nuestras búsquedas y nuestro esfuerzo cotidiano, comprende nuestro para qué luchamos todos los días, nos conecta con el sentido de nuestra vida, con eso en lo que uno encuentra que vale la pena darse a los demás.
Y nos confronta con nosotros mismos… ¿en qué estoy invirtiendo mi vida?
De una cosa estamos convencidos, lo sentimos estos días: Quien busca a Jesús, lo encuentra en los demás, pero sobre todo en su corazón.
Así fue como estos jóvenes del Colegio La Asunción se sumaron a la Misión, no solo por querer ayudar, sino porque escucharon la invitación desde lo más profundo de su corazón. Compartieron ensanchándolo al límite; visitaron ancianos y enfermos, llevándoles alegría, jugaron con los niños, vistieron a los que más necesitaban. Compartieron la merienda con los chicos y ayudaron a repartir alimentos a las familias que no tenían. Representaron el camino de Jesús al calvario, en el que pudimos unirnos a su pasión y solidarizarnos con los sufrimientos de hoy.
Dieron todo y compartieron todo… esta Semana Santa entregaron la vida por una realidad más justa y más humana. Esperamos que sean constantes en mantener esta llamita que se encendió, porque hay que cuidarla a pesar de los vientos y desafíos. Es una tarea de cada día y podemos hacerlo entre todos.
Al terminar la celebración de la Vigilia Pascual, una de las señoras del pueblo dijo: “Ustedes al visitarnos, tuvieron el mayor gesto de misericordia que alguien pudo tener con nosotros”. Qué bellas palabras; nos hacen pensar… cuántos de nuestros jóvenes pueden hacer estas acciones de solidaridad y entrega por los demás… vale la pena soñar con otra realidad posible. ¡Vos podes hacerlo posible!
Muchas gracias a todos los que se animaron a entregar la Vida por los demás en esta Semana Santa.

Hna. Mariana González
Comunidad La Asunción

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