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Misión en Huasa Pampa

02/23/2016

Del 28 de diciembre de 2015 al 6 de enero de 2016 se realizó la misión en Huasa Pampa, Tucumán. Participaron de la misma el Voluntariado «Tejiendo Sueños» del Colegio Santísimo Rosario de Monteros, algunos integrantes del Voluntariado La Soledad, las hermanas Carolina Sánchez, Mariana Zossi, Mariana Gonzalez, Daniela Cerutti y Alicia Barton. Compartieron algunos momentos la hermana Eugenia Luque, directivos, docentes del colegio, padres de los jóvenes y el Padre Hugo de la Parroquia Sagrado Corazón de Monteros.
Para la Congregación el 28 de diciembre es un día importante, Madre Elmina abrió las puertas no solo de su corazón sino de su casa para los primeros 40 niños huérfanos por el cólera. Comenzar justo ese día la misión fue, también para cada uno de nosotros, abrir nuestro corazón a los niños, jóvenes y adultos de Huasa Pampa.
Comenzamos con una celebración de envío en el Colegio, recordando el gesto de Elmina y pidiendo a Jesús que nos bendiga en este camino, recibiendo cada uno la cruz dominica. Los padres, docentes y directivos presentes nos dieron la bendición de envío a todos los misioneros.
Fueron 10 días vividos con intensidad, con entrega y con alegría…fue más lo que recibimos de la gente que lo que nosotros pudimos ofrecer…
Como grupo teníamos momentos de oración, de formación, visitas y actividades con niños, jóvenes y adultos todos los días.
Huasa Pampa es un paraje bastante grande, viven alrededor de 900 personas. Fuimos muy bien recibidos en las casas, tuvieron mucha apertura, no solo para recibirnos sino para compartir la vida.
Realizamos actividades de pintura, juegos, cuentos, hacer pulseras, rosarios para niños y jóvenes y momentos de charlas, bingo y oración con los adultos.
Un día convocamos a los padres de los chicos del voluntariado y a los docentes y directivos del colegio para compartir juntos un día de trabajo y recreación. Fue muy lindo ver disfrutar a los adultos de las distintas actividades: pintura de juegos, de aberturas, arreglo de sillas, cortar el césped…
La noche de año nuevo los jóvenes del voluntariado regresaron a sus casas para pasarlo en familia y retornaron a Huasa Pampa el 1 a la tarde. Las hermanas Mariana, Daniela, Mariana, Isa, preceptora del Colegio Santa Catalina, disfrutamos de un año nuevo diferente. Compartimos en Huasa Pampa con Rosa, quien está encargada de la casa y nos ha acompañado y ha colaborado en la misión.
Cerramos la misión con la misa de reyes, en la cual participó mucha gente del pueblo. Nos agradecieron ese tiempo compartido y nos comprometimos a seguir visitándolos una vez al mes.

Testimonios

María José Buffo

Comenzar año nuevo de una forma diferente, misionando, fue una propuesta que nos hizo la Hermana Daniela cuando se formó el voluntariado. Todos estabamos emocionados, pero al acercarnos cada vez más a la fecha, el entusiasmo se iba y nos arrepentiamos pensando que nos íbamos a perder fiestas, desvelarnos celebrando año nuevo, juntadas con amigos, meternos a la pileta, dormir casi todo el día.. Pero igual, la mayoría fuimos. Llegamos, nos acomodamos, conocimos el lugar y al otro día visitamos casa por casa. Gente que carecía de muchas cosas y aun así nos ofrecían lo poco que tenían! Y nos ibamos dando cuenta de tantas cosas que nunca pensamos que pudieran hacernos cambiar de parecer. Diez días de entrega, servicio y de DAR. Después de esta experiencia queriamos hablar con Dios, agradecerle, pedir perdón por el tiempo perdido, queríamos comprender el por qué de tanta generosidad en un mundo así de maltratado, queríamos aprender a amar de esa manera! Algo que descubrimos fue que misionamos en dos pueblos abandonados: Huasa Pampa y el otro… nuestros corazones. Lo que tenemos por fuera no llena y solo Dios nos puede enseñar a ser como esa gente: sencillos, alegres, generosos y FELICES. Fiestas, amigos y tiempo para ello siempre sobra, pero entregar una semana o los días que fueran de todo eso a Dios, por otra gente, créanme que no se van a arrepentir.

Vicu Cornet

Me dijeron de la idea y no dude en sumarme,tal vez solo por el simple hecho de descubrir cosas nuevas,pero nunca imagine la mezcla de sensaciones que iba a sentir y todas las que me iba a llevar en mi corazon: compasión,servicio,ganas de participar y trabajar,esa necesidad de ponerme en las manos de Jesus todo el tiempo,de sentirlo cerca y de hablar con el. Algo particular que se siente también es sinceridad,cuando estamos de mision las personas actuan con total sinceridad,se ofrecen en la ayuda,participan,se preocupan por vos,mueren de ganas por visitar a la gente y trabajan de forma voluntaria promovidos por un espiritu misericordioso y sobre todo promovidos por amor.Un amor que brota desde lo mas puro del alma,en el mismo instante en el que el misionero pisa el lugar de mision,esa sensación de querer lo mejor para esas personas,que aunque no conocemos hace mucho nos demuestran lo buenas que son y de compartir todas nuestras ganas de vivir,pero no ayudando por que eso no es lo que lo define; personalmente diría nutriendo, nutriendo nuestras almas mutuamente, con abrazos, sonrisas, dibujos, canciones, palabras, gestos, aprendiendo y enseñando. Al despertarnos día a dia esto era lo que nos esperaba,nos encaminabamos al encuentro con la gente sin nada de ilusiones y volvimos con el corazon estirado al limite;como te abren las puertas de su casa,se interesan por vos (un simple desconocido) y lo mas importante te abren las puertas de su vida,sus historias,sus problemas y felicidades,todo esto hace que los dias de mision sean dias magicos y puros.La sensacion de todos de tirarnos a descansar después de haber jugado un rato con los chicos,haber limpiado o haber visitado a la gente,es un descanso con el corazón lleno y una gran ansiedad de que sea un nuevo dia y volver al encuentro con la gente con la que ya se van forjando vínculos. La mejor parte, después de compartir con la gente un largo dia de actividades y encuentros es compartir entre nosotros lo vivido,como nos sentimos,que vivimos ese dia,que cosas nos dejaron preocupado,que cosas nos dejaron felices… O simplemente escuchar el testimonio de los demas compañeros. Compañeros que Dios nos cruza en el camino,de los cuales aprendemos mucho y tambien,dejamos un poco de nosotros en ellos. Y al ultimo pero no menos importante,es infaltable en mi experiencia en las misiones los encuentros con el señor y conmigo misma,muchas veces se viven cosas fuertes,que nos dejan una marca por dentro y la unica manera de recargar las energias es sentirnos acompañados de Jesus,mi guia y fortaleza en las experiencias de misiones,y en definitiva,tambien el que nos puso ahi y por quien estamos ahi;Para compartirlo a los que no lo conocen,anunciar la buena noticia a los tristes y encontrarlo en los mas débiles.

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Hna. Daniela Cerutti
Comunidad Santa Rosa