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Poscongreso de Nuevas Generaciones de la Vida Consagrada

05/31/2024

La hna. Rossana Aguilar participó en el Poscongreso de Nuevas Generaciones de la Vida Consagrada que se llevó a cabo en San Miguel, provincia de Buenos Aires, del 3 al 5 de mayo.

En el mismo se compartieron diferentes testimonios y experiencias de quienes participaron en el Congreso de Nuevas Generaciones realizado por la CLAR en Quito, Ecuador, el pasado mes de marzo.

En dinámica de oración y con el método de la conversación en el Espíritu, se retomaron algunos de los cinco aspectos que resultan significativos para la Vida Religiosa de América Latina y el Caribe, en el espíritu de la sinodalidad y en la vivencia de nuestra consagración.

  1. Misión y conversión pastoral
  2. Obediencia y modelos relacionales
  3. Formación para la sinodalidad
  4. Ejercicio de la autoridad
  5. Renovación de las estructuras

A partir de la lectura de documentos, los trabajos grupales y las reflexiones compartidas en los grupos de vida, las conclusiones del encuentro giraron en torno a tres ejes principales desde los cuales deseamos seguir caminando y sosteniendo nuestra vida consagrada y misión. Ellos son:

  • Espiritualidad: Priorizar y cuidar los espacios de oración personal y comunitaria como algo esencial para la vida consagrada alimentados desde la creatividad y abiertos al Espíritu. 
  • Fraternidad / Sororidad: Ser conscientes que somos ‘un hermano más’ para que se refleje el espíritu de unidad de las primeras comunidades en el ‘miren cómo se aman’ porque nuestra consagración se nutre y fortalece en los vínculos fraternos: abiertos a reconocer al otro como don, escucha activa, acompañamiento y sostén desde un espíritu de diálogo.
  • Misión / Apostolado: Sostenemos que la misión debe ser comunitaria en sus discernimientos, búsquedas y toma de decisiones. Una misión centrada en el seguimiento de Jesús en diálogo inter (congregacional, vocacional…), aprendiendo a caminar, trabajar juntos, uniendo fuerzas, siendo signos de esperanza, fieles a nuestra vocación, ante nuevos desafíos.

Reconocemos, una vez más, que la Vida Religiosa se encuentra en un momento crucial de su historia, donde la escucha, el discernimiento y la conversión se presentan como pilares para renovar su misión y sus estructuras. El desafío es grande, pero la confianza en la guía del Espíritu y el compromiso con la justicia y la fraternidad guiarán el camino hacia una Iglesia Sinodal en Misión.