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Camino y mesa: Misión de alta montaña

05/13/2022

A continuación, nos comparten su experiencia:

[icon name=»quote-left» class=»» unprefixed_class=»»] Iniciamos nuestro camino hacia Anfama en la camioneta del “Chaqueño”, eximio conductor, que lleva los encargos de las familias del cerro. Cuando llegamos, los maestros nos recibieron con un rico locro por el día del trabajado. Allí celebramos la misa y una niña se bautizó y al finalizar,  bendecimos a Lucy que será la nueva catequista de la comunidad junto con la maestra Karina. Esa noche cenamos con Enrique y Ester al lado del fuego; ellos hicieron memoria de sus primeros años de casados y el inicio de la construcción de su casa, hoy lugar de acogida para muchos.

Al día siguiente, partimos para San José, donde los maestros y miembros de las familias de la escuela desde temprano estaban preparando la capilla y la comida por el día del trabajador. Un camino con un bello sol y el encuentro alrededor de la mesa preparada con esmero y cariño. En esa misa, la maestra Ángeles y el maestro Leonardo fueron nombrados catequistas de los niños que se prepararán para la Comunión y la Confirmación.

Esa misma tarde partimos para Chaquivil y “antes de la oración” llegamos a casa de Cayetano y Soledad. Al lado del fuego nos reencontramos y ellos nos compartieron cómo la comisión de la capilla y la gente de la comuna se había organizado para preparar la misa y el almuerzo del día siguiente.

El lunes desde temprano la comunidad se reunió en la capilla: encendiendo fuego, preparando locro y el cordero, acomodando las mesas y arreglando el lugar. Un día de fiesta: 4 jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación, fueron preparados por Paula la catequista de la comunidad.  Al caer la tarde y en torno a la mesa, la comunidad se organizó para juntar dinero y arreglar el camino de La Hoyada a  Chaquivil, arreglar “la senda que es de todos”.

El martes salimos para el cementerio, una mañana de mucho frío y un tenue sol. Allí celebramos misa y rezamos en cada tumba y una oración especial para Darío y Doña Martina. Luego partimos sin demora para La Hoyada. Un sol fuerte e intenso en una senda costosa y espesa de matorrales, el silencio fue nuestro compañero de camino.

Esa tarde en La Hoyada, los niños y sus familias, Sandra (la directora) y Sofía nos estaban esperando.   Al atardecer, la Virgen del Valle y el Sagrado Corazón presidieron nuestra celebración. Agradecimos el encuentro y la vida del Padre Marcelo que al día siguiente celebraría un año más. Esa noche en torno al fuego de la cocina de la escuela, Sofía y Morales nos prepararon una rica cena: contamos historias, compartimos preocupaciones y esperanzas.

En estos días nos han pedido que enviemos saludos y mensajes de afecto para todos los que suben a visitar estas comunidades: para las Hermanas, para cada misionero y un agradecimiento especial al Padre Horacio Brito por el mensaje enviado.

Regresamos a Los Nogalitos en silencio, la memoria del corazón agradecida por lo vivido. Durante nuestro camino, la mesa de la vida, de la Palabra y de la Eucaristía acompañó nuestros encuentros. La vida y la fe de estas comunidades es una luz que alumbra nuestro sendero.[icon name=»quote-right» class=»» unprefixed_class=»»]

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