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Jóvenes voluntarios en camino

Los equipos de Voluntariado y Pastoral Juvenil de nuestras comunidades comenzaron el año reuniéndose y retomando su presencia en los espacios de misión. Por eso, les compartimos algunas de las actividades que estuvieron realizando en Febrero y Marzo.

 

En Santa Fe:

La Pastoral Juvenil del Colegio Sagrada Familia (Santa Fe) retomó sus actividades con una convivencia en la que se reunieron todos los ex alumnos y docentes animadores para volver a estrechar lazos y planificar las actividades del año.

El primer desafío asumido, siguiendo el Pacto Educativo Global propuesto por el Papa Francisco, fue llevar adelante una campaña de útiles para los niños y niñas de la Escuela Itatí, en donde realizan su Voluntariado. Luego, hicieron entrega de lo recolectado, con el objetivo de que no vean vulnerado su derecho a aprender, haciendo presente las huellas de Elmina.

 

 

 

En Tucumán:

El Equipo de Voluntariado del Colegio Santa Rosa (Tucumán) visitó la comunidad de La Soledad junto a profesionales de la salud para revisar a niños, adolescentes y jóvenes y completar la ficha médica escolar. Médicas de familia, odontólogas y una fonoaudióloga prestaron su servicio en este día de misión dedicado a atender las necesidades de salud a las que no se puede acceder en el pueblo. 

Por su parte, las familias de La Soledad expresaron su profundo agradecimiento a los voluntarios, alumnos, docentes,  ex alumnas, madres y padres que comparten con generosidad su tiempo y sus saberes para caminar juntos en este espacio que busca sostener el proyecto de compasión que Madre Elmina comenzó.

En Rosario:

«Tras transitar los años anteriores con demasiada incertidumbre, miedos y la imposibilidad de acercarnos físicamente a nuestro lugar de misión, junto con mis compañeros del Voluntariado del Colegio Santísimo de Rosario hemos iniciado un nuevo año. Un nuevo ciclo con la ilusión y  la esperanza renovada de que queremos continuar lo que Elmina empezó.

Con la adquisición de la casa que actualmente nos permite disponer de un espacio más de trabajo,  hemos comenzado a caminar con mayor fortaleza para seguir creciendo y ofrecerle a la comunidad del barrio La Ribera (nuestro lugar de misión) un punto de encuentro que les permita encontrarse entre ellos de una forma más significativa, respetuosa y generosa. También que cada niño/a, adolescente y adulto de allí logre hallar el sentido de pertenencia. Por eso, en Febrero nos reunimos a planificar cuál sería el mejor camino para llevar a cabo este proyecto y de qué modo podríamos  guiar y acompañar durante este camino a los chicos/as . Fue así que decidimos plantear para el primer sábado del año un encuentro en el sean ellos mismos quienes puedan ir reflexionando y construyendo ciertos principios  de convivencia .

Teniendo presente “El cuidado de la casa”  como eje, generamos una propuesta lúdica, momentos de presentación y de diálogo planteando varias situaciones problemáticas que han surgido estos últimos meses (conflictos vinculares, descuido de los materiales de trabajo y de aspectos específicos de la edificación que fueron afectados). Entre risas, dudas, intercambios de pensamientos y experiencias individuales, se logró una actividad diferente e imprescindible para la revinculación y afiliación a la comunidad. 

Deseamos poder seguir en camino  mucho tiempo más y poco a poco ir desplegando cada uno de los proyectos que hemos soñado desde el inicio del Voluntariado. Que la llama que nos anima a seguir en camino nunca se apague.

 ¡Gracias a las Hermanas de la Comunidad y a todos los que nos siguen aún en la distancia apoyándonos!» ( Lourdes Lafitte, voluntaria y ex alumna)

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