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31° Capítulo de la Congregación

Entre el 20 y el 31 de Enero, nos reunimos para celebrar nuestro 31° Capítulo Congregacional en La Providencia, nuestra casa de La Pampa (Ascochinga, Córdoba). En esta oportunidad, participamos Hermanas de la Congregación y algunas laicas comprometidas con diferentes ámbitos de nuestra vida y misión.

Iniciamos el Capítulo con tres días de retiro, preparado por la Hermana Juanita Segura OP y Fray Pablo Condrac OP, quienes nos acompañaron durante todo el año 2021 en la preparación. Por razones de salud, la Hna. Juanita no pudo estar presente físicamente estos días, pero toda su colaboración fue fundamental para el desarrollo de la propuesta. 

Fray Pablo predicó el retiro, que se centró en el precioso libro de Rut. Sus motivaciones nos animaron en el silencio y en la oración personal y comunitaria. La meditación de este texto nos acompañó durante todo el Capítulo, en donde muchas veces volvimos la mirada hacia Rut y Noemí, inspirándonos en ellas para ser compañeras de camino, discernir juntas y renovar nuestro pacto mutuo de confianza en Dios. De este libro del Antiguo Testamento, tomamos el lema:

«A donde vayas yo iré, donde tu vivas viviré, tu pueblo será mi pueblo, tu Dios será mi Dios”.

La Hermana Eugenia Luque coordinó el equipo de animación litúrgica, quienes nos guiaron en cada momento de oración común y celebración eucarística con cada detalle y con la música y el canto,  haciendo de estos días de encuentro una oportunidad para renovar nuestra fe en Jesús en comunidad. 

Luego del retiro, la Hermana Cynthia Folquer, como Presidenta del Capítulo, recordó la razón de ser de esta instancia según nuestras Constituciones y la tradición dominicana. Retomó una intuición de Fray Damian Byrne, quien afirmaba que un Capítulo es “la respiración de la Orden”, un espacio para renovar la vida y la misión de la Congregación, actualizar los compromisos asumidos, buscar consensos, escucharnos y poner en ejercicio el discernimiento comunitario entre hermanas y laicos, según el estilo democrático dominicano. Cada Capítulo es una oferta de hermandad entre iguales, una oportunidad para ejercitar relaciones entre hermanas.

Al inicio de las sesiones capitulares, en la celebración eucarística, cada hermana recibió el nuevo texto de las Constituciones, recientemente aprobado, con el compromiso de no olvidar la roca de la que fuimos cortadas.

Comenzamos así con la presentación de las memorias e informes del cuatrienio 2018-2021  de cada comisión y equipo de trabajo y  esbozamos desafíos para el futuro como posibles ordenaciones y/o  recomendaciones para el próximo cuatrienio 2022-2025.

Después de cada exposición, tuvimos tiempo de trabajo personal,  grupal y plenarios para poner en común todos los aportes y discernir juntas las definiciones del Capítulo.

Fue una hermosa oportunidad para dimensionar el valioso aporte de cada comisión y de cada uno de sus integrantes. Se analizaron los informes de las siguientes comisiones, presentados por sus representantes:  

  • Consejo Interdisciplinario de Educación (COIE): Hna. Haydée Herrera, Hna. Alejandra Elbaba, Analía Enrico y Cristina Sánchez.
  • Comisión de Pastoral Juvenil Vocacional: Hna. Mariana Zossi, Ana Carbó y Mercedes Harache.
  • Comisión de Comunicaciones: Lourdes Arbeloa.
  • Comisión de Protección de la Infancia: Hna. Alejandra Elbaba, Hna.Eugenia Luque, Analía Enrico.
  • Promotoría de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC): Hna. Carolina Sanchez.
  • Museo-Archivo y Fundación Elmina Paz Gallo: Hna. Haydée Herrera, Hna. Alejandra Elbaba.
  • Comisión de Formación: Hna. Alicia Barton
  • Comisión de Economía (COMEC): Hna. Lía Herrera, Magdalena Franchini, Noelia Petrelli. 

Las laicas que participaron del retiro y de la primera parte del Capítulo, reflexionaron sobre aspectos a tener en cuenta para crecer como familia carismática y expresaron los desafíos elaborando ordenaciones y recomendaciones para el futuro cuatrienio, manifestando que “vivimos una misión compartida auténtica porque sentimos como propio el carisma, nos sentimos parte de la mesa compartida, lugar de diálogos y de discernimientos».

La presentación de la memoria de la COMEC nos ayudó a valorar todo el camino recorrido y el crecimiento en profesionalidad que hemos tenido. La asamblea administrativa celebrada en octubre y el estudio comunitario del documento sobre “Economía al servicio de la misión” de la Congregación de Institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica de la Santa Sede (CIVCSVA), constituyó una buena preparación para profundizar la dimensión económica de nuestra vida, la importancia de la comunión de bienes y  la caja común para hacer viable nuestra vivencia de la pobreza y la sustentabilidad de nuestra misión.

Como cada hermana participante del Capítulo leyó con anterioridad la memoria del Equipo de Gobierno, la presentación del camino recorrido se hizo mediante un video elaborado por la Hna. Alicia con la ayuda de las postulantes Rossana Aguilar y Ximena Rodríguez. Las imágenes y la música nos ayudaron a reconstruir el camino andado y  celebrar la vida en medio del contexto de pandemia que estamos viviendo.

El día 27 de Enero se realizó la elección del nuevo equipo de gobierno que animará la concreción de nuestro proyecto común durante los próximos cuatro años. Quedó constituido por: las Hermanas Cynthia (priora), Alejandra Elbaba (vicaria), María del Carmen Bellovino,  Carolina Sánchez y Stella Zamero (consejeras) siendo la Hna. Stella además ecónoma. 

En el transcurso del Capítulo recordamos a la Hermana Gladis Manzur, quien falleció el 8 de Julio de 2020, y nos unimos en oración dando gracias por su vida.

Finalmente, las cuatro últimas jornadas estuvieron dedicadas a definir las ordenaciones y recomendaciones, consensuando las líneas de acción que guiarán nuestra vida y misión en este nuevo cuatrienio. 

 

Acordamos tres dimensiones inspiradoras que nos guiarán en los próximos  cuatro años: 

1º Dimensión inspiradora: Caminando juntas

“Donde tu vayas yo iré, tu Dios será mi Dios, tu pueblo será mi pueblo” (Rut 1,16)

Icono: Rut y Noemí

Esta dimensión hace referencia a aspectos fundantes de nuestra hermandad: vida común, itinerancia, sinodalidad, familia carismática entre otros.. La imagen de Rut y Noemí caminando juntas constituye una invitación a renovar nuestro pacto mutuo de confianza en Dios (Const. 75) y a disponernos a profundizar la dimensión comunitaria de nuestras vidas.

2º Dimensión: Espigando juntas

«Rut, la moabita, dijo a Noemí: -Déjame ir a espigar al campo, donde un segador me permita ir detrás de él. Noemí le respondió: -Ve, hija» (Rut 2,2)

Icono: Rut espiga en el campo de Booz

Esta segunda dimensión nos mueve a contemplar el arte de espigar en Rut y a vivir  la equidad en nuestras prácticas económicas. Con la tarea de espigar, aprendemos a no acumular bienes sino a recoger lo que otros dejan para que alcance para todos, viviendo una mística de  economía de comunión. 

A partir del cuidado que Booz le propicia a Rut, nos sentimos invitadas a seguir comprometiéndonos en una ética del  cuidado, que asegure en nuestras comunidades  la creación de entornos protectores y seguros. Nos comprometemos a generar círculos de cuidado que garanticen un ver y actuar sistémico, promoviendo comunidades capaces de proteger contra situaciones abusivas, donde el intercambio, la discusión, el buen trato y la confrontación sean bienvenidas.  

3º Dimensión: Acogiendo el futuro como posibilidad

“Noemí tomó el niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo” (Rut, 4,16)

Icono: Nacimiento del hijo de Rut

El nacimiento del hijo de Rut, abre la esperanza del futuro. Esta tercera dimensión se refiere a nuestro proyecto de predicación futura. Tenemos la convicción de que en el contexto en que vivimos, el paradigma del cuidado que heredamos de nuestras raíces fundacionales, es una nueva oportunidad para comprometernos en el cuidado de la casa común desde una ecología integral.

Adherimos al Pacto Educativo Global; para dialogar sobre el modo en el que estamos construyendo el futuro del planeta El clamor de los pobres nos interpela, al mismo tiempo que nos evangeliza. Nos solidarizamos con ellos en la búsqueda de la justicia, paz y la integridad de la creación. Nuestra presencia entre los jóvenes nos abre a la posibilidad de comprender más profundamente nuestra realidad humana de fragilidad y vulnerabilidad. Anhelamos generar una cultura vocacional como eje transversal de las diferentes acciones de la PJV. La predicación dominicana en el siglo XXI no puede ser concebida fuera del ámbito de las comunicaciones en todos sus formatos. La presencia en el continente digital es una prioridad para la predicación en nuestro contexto actual.

El trabajo de secretaría de la Hna. Mariana Zossi, con la colaboración de la Hna. Stella Zamero, hizo posible llegar a buen término todo el trabajo capitular. A la vez, Lourdes Arbeloa se encargó de comunicar día a día el proceso que estábamos viviendo.

Las Hermanas Lía Herrera y Alejandra Elbaba colaboraron en la organización de la casa y el sustento de cada día para que todas podamos concentrarnos en la tarea encomendada. 

La vivencia de los momentos de oración se vio enriquecida por el aporte del equipo de liturgia integrado por las Hermanas Eugenia Luque, Victoria Canigia, Antonia Achingo, Mariana González y Daniela Cerutti, Ximena Rodríguez y Rossana Aguilar. Ellas con su música y su canto hicieron posible sostener un clima de oración y alabanza durante los diez días.

En nuestra vida consagrada, cada Capítulo es un nuevo nacimiento, una oportunidad para respirar el aire del Espíritu que nos renueva. De esta manera, como también lo hicieron Rut y Noemí y nuestros fundadores, discernimos juntas y enlazamos nuestras vidas, decidiendo construir un futuro de hermandad, permaneciendo en fidelidad a Dios, a nuestras hermanas y las comunidades a donde somos enviadas a predicar.

¡Muchas gracias a todos los que nos acompañaron con sus oraciones y sus mensajes de cercanía y cariño!

Algunos testimonios:

“Transitar con las Hermanas esos días de silencio, espiritualidad y trabajo resignificó mi modo de estar y trabajar para la congregación. Fue sentirme parte de esta familia carismática y animarme a soñar los próximos pasos en este camino sinodal.” 

Noelia Petrelli – Tesorera de la Congregación – Comisión de Economía

“Los días compartidos en el Capítulo de la Congregación fueron muy significativos, ya que me permitieron hacer experiencia de comunión y familia con las hermanas. Tanto en el  silencio y contemplación, como en los días de  discernimiento e intercambio, se vivió un clima de familia que camina con el compromiso de continuar la obra de nuestra Madre Elimina.

Fue una oportunidad que me permitió renovar y reafirmar mí compromiso y sentido de pertenencia y que me enriqueció en lo personal y espiritual.”

Ana Laura Carbó – Profesora del Colegio Sagrada Familia de Santa Fe – Comisión de Pastoral Juvenil Vocacional

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